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  1. De la Escuela de Maquinas al TA 21 Castilla-
    Recuerdo el día en que me entregaron el papel donde me indicaban mi primer destino estando aun todavía en la Escuela, en Ferrol “ Base Naval de Puntales» Cádiz, ese era el destino-
    En la Base quede dos días hasta que me dieron mi nuevo destino, El amanuense de guardia me dio un papel con las ordenes,destino y hora de embarque- (Leí: Buque TA 21 Castilla) ,el mismo amanuense me dijo: esta en La Carraca en reparaciones
    ,El día lo pase por Cádiz, pues tenía la oportunidad de conocerlo puesto que solo lo había visitado en un par de ocasiones estando en C.I.M en San Fernando
    Me traslade desde Cádiz a San Fernando en aquellos autobuses grises de la Armada que se cogían cerca de la Plza de Sevilla- Cuando llegué a La Carraca y vi aquel buque metido en el dique seco y al ver toda su envergadura, desde la quilla hasta el puente. me impresiono ver lo grande que era-
    Vi gente que luego serían mis compañeros, se les notaba la soltura y el saber estar, en realidad estaban curtidos de haber navegado mucho
    Yo ni eso, solo las prácticas en la ría de Ferrol en le viejo Arcila con aquella caldera de carbón ..que tanta fatigas pasábamos para subirle la presión a la caldera, ¡¡más carbón¡¡¡
    ¡Permiso para subir a bordo¡¡ – Una vez en cubierta entregue el papel con mi embarque, al Oficial de guardia- al rato vino un veterano el cual me llevo a través de los pasillos hasta llegar al sollado de maquinas, indicándome mi numero, B204, taquilla y litera para los próximos años Así que ya estaba embarcado en el Castilla-
    A los pocos días salimos de dique y ese fue mi primer «babor y estribor de guardia» en la sala de máquinas. Esa primera salida a la mar fue para hacer una prueba que se llamaban hacer La Milla. donde se le realizaban al buque una serie de pruebas-
    No me había adaptado al barco cuando ya salimos hacia Canarias Tres días con sus noches ese fue mi bautismo de mar,
    La de veces que me decía ¡qué coño hago yo aquí un cateto de Martos ¡¡ mientras echaba la primera papilla o bien en la sentina o por la borda. toda una odisea que para que contar os voy vosotros no sepáis-y lo malo es que te decían pues hay días con la mar mucho peor, cosa que que con el tiempo vi que la mar se ponia mal muy mal-
    No me había recuperado de las vomiteras, que una buena tarde anunciaron por los altavoces que el personal de máquinas y de calderas que no estuvieran de guardia acudiéramos a cubierta, para hacer trabajo de baldeo, no sé qué porque razón a todos los de máquinas no mandaron hacer baldeo – Descalzos, pantalones a la rodilla y unos con brus y otros con baldes y todos preparados – El Contramaestre de guardia silbato en una mano y manguera en la otra nos empezó a marcar el ritmo de baldeo, una vez que coges el ritmo, era un baile muy acompasado y artístico. Nosotros nos divertíamos con ello. Aunque no lo parezca-
    Al cabo de los años recuerdo esta época vivida en la Armada, donde conocí la mar, la cual ella se no puede mostrar de muchas maneras días en que la ves cabreada que da miedo, días en que esta oscura y airadas y días que son buenos y bonancibles- Fin-

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